Te comparto "La Tanaj Masoreta", en su lengua madre, con alrededor de 4438 notas textuales, basados en la Masorá rabínica y las más antiguas versiones y textos de los Targumím (traducciones o interpretaciones arameas de los textos bíblicos hebreos).
Esta edición masoreta preparada y preservada por el Dr. Christian David Ginsburg (1831-1914) a comienzo y final del siglo 20, se basa en la segunda versión judía más importante para la crítica textual de los textos hebreos ya que viene de la mano de Iaakob Ben Jaím Iben Adonia, quien nos da el Textus Receptus (1524-1525) analizando el Ketib (está escrito) y el Keré (leáse) de los escritos hebreos.
Para entender de qué se trata esta magna obra, debemos reconocer en la palabra Tanaj el "Kitzur" (acróstico) de los vocablos hebreos:
- Torá / תורה (Ley).
- Neviím / נבאים (Profetas).
- Ketubím / כתבים (escritos).
De este modo, la palabra Tanaj está formada por las primeras letras de Torá, Neviím y Ketubím.
¿Por qué pronunciamos Tanaj y no Tanak?
Los estudiantes de la lengua sagrada (Lashón Hakódesh) saben que cuando una Kaf / כ se escribe al final de la palabra, esta cambia de forma a Kaf Sofít / ך, y es lo que conocemos como Ot Sofít (letra terminal). Entonces su pronunciación debe ser como Jaf y no como Kaf. De este modo entendemos por qué pronunciamos Ketubím y no Jetubím, y Tanaj y no Tanak.
¿Qué significa Texto Masorético?
Por causa de los muchos exilios y asimilaciones que ha sufrido el pueblo judío a través de la historia, en el primer siglo de nuestra era se preponderó mantener viva la tradición judía. De hecho el termino "Masorético" proviene de la locución hebrea Masorá / מסורה, que hoy literalmente significa Tradición. Sin embargo el termino original significa Vínculo, por lo mismo los Masoretas se identificaron como los guardadores de la tradición en base al pasaje 20:37 del profeta Ezequiel:
וְהַעֲבַרְתִּ֥י אֶתְכֶ֖ם תַּ֣חַת הַשָּׁ֑בֶט וְהֵבֵאתִ֥י אֶתְכֶ֖ם בְּמָסֹ֥רֶת הַבְּרִֽית
Veha'abartí étjem tájat hashábet vehebetí étjem bemasoret habrít.
Los pasaré bajo vara y los haré venir por el vínculo (masoret) del pacto.
Es así como a partir del siglo primero los soferím o aquellos que conocemos como escribas, entendieron que era absolutamente necesario compilar un Texto maestro de los textos más importantes del judaísmo, por lo que entendemos que Texto Masorético como tal no es un documento propio en sí, sino que se trata de diversos documentos con variados temas, cada uno independiente de otro, que de forma pulcra identifica los errores de los copistas y corrige la correcta pronunciación de ciertas palabras.
De este modo, tal y cual sucede hoy con muchos judíos de la diáspora, se consideró el problema del idioma hebreo, que peligrosamente había dejado de ser un idioma vivo y nacional para muchos judíos, y ya que no estaban familiarizados con él, se ideó la vocalización del texto escrito, de lo que sabemos es principalmente una lengua que constaba sólo de consonantes. Es así que para el siglo sexto de la era vulgar aquellos que guardaban la tradición eran reconocidos como "Masoretas", los mismos que le otorgaron movimiento a las letras que para muchos permanecían inmobiles. Fue así como surgen las puntuaciones o vocalización de los textos hebreos, con la única finalidad de preservar fidedignamente los textos o corregir aquellas frases mal copiadas.
Ya para principios del siglo noveno y décimo de la era cristiana, en Tiberiades (Galilea) surgen dos escuelas importantes de Masoretas que según se cree eran Karaítas, se trata de la familia de Moshé Ben Asher a través de su hijo Aharon y Moshé Ben David Ben Neftalí. Como sabemos, las escuelas pueden chocar en interpretación y acuerdos. Sin embargo, lo sorprendente de esto es que respecto de la pronunciación se conocen menos de diez diferencias comparadas en todas las escrituras. Es por esta razón que en el siglo doce, el propio Rambam es el que elogia el trabajo de Ben Asher, razón por la cual hoy no tenemos ningún manuscrito de Ben Neftalí, salvo los comentarios o las diferencias que habían entre ambas escuelas.
De manera que, hablar de un texto masoreta puro y sin manchas es absolutamente imposible, tal cual como es imposible hablar de un texto autógrafo (de la mano del autor original), esto es debido a que cada texto ha llegado a ser la copia de la copia. Por ejemplo, se sabe que el texto hebreo más antiguo es el Codex Prophetarum Cairensis, texto bíblico escrito de la mano de Moshé Ben Asher a finales del año 827 de nuestra era, después de la destrucción del templo de Jerusalén. Es por este motivo que a través del vinculo masoreta el texto llega nuestros días preservando la tradición interpretativa del texto judío.
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